martes, 1 de agosto de 2017

Analizamos la novela de Sara Mesa, Cicatriz: elpeligro de las relaciones a distancia

La novela de Sara Mesa es radiante al principio especialmente. Buen lenguaje, buena técnica, un intrigante comienzo que nos prepara para la relación que mantienen dos personas que solo se conocen a través de un foro literario.
No se han visto jamás, pero los correos y las llamadas se suceden para hablarnos de dos perfiles psicológicos en los que la devoción por la literatura parece un pretexto para explicar algunos de los problemas sociales y morales que caracterizan a este artefacto consumista que se ha llamado "posmodernidad": la apatía, el hastío y una carencia de euforia vital arrastran a Sonia y a Knut a un juego de atracción y recelos en el que la emoción vital se mueve entre el debate literario y la necesidad de transgredir las normas sociales.
¿Se aman? ¿Se odian? ¿Hasta qué punto esa relación puede conducirles al desastre?
Lo que atrae de esta novela es su cruce de voces, trepidante y lleno de suspense, y un detallismo enfermizo en la descripción de pequeñas obsesiones que conducen a entender mejor al personaje de Sonia, incapaz de deshacerse del vértigo y la excitación que le produce su dependencia hacia Knut, un ser que vive en la marginalidad del sistema y que consagra su vida a la lectura y a la soledad como refugio.
El lenguaje sobrio suscita esa percepción crítica de una sociedad marcada por la enfermedad de las rutinas y las convenciones. Sonia descubre, en esta otra vida, una forma de respirar y de convencerse de que puede escribir.
Las referencias a temas morales y filosóficos que se desprenden de la revisión de algunos autores nutre esa doble dimensión en la que vive Sonia, traslación de esa doble identidad en la que vive el propio creador donde los demonios de la literatura conviven con la serena y monótona contemplación de su propia existencia al margen de la literatura.
Muy recomendable.



Cicatriz./ Anagrama


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