jueves, 9 de enero de 2014

Un cómic: Génesis, de Robert Crumb.

Barcelona, Ediciones La Cúpula, 2009.



    Quedé fascinado hace unos años por su relato biográfico y literario acerca de la vida de Kafka donde profundizaba sin ironía en el origen semita que atormentó al creador de La Metamorfosis como si fuese un estigma.

    En Génesis, la destreza del dibujante manifiesta una tendencia ilustrativa, casi pedagógica, fiel al relato bíblico, donde los personajes actúan en función de la alevosía y los inescrutables pensamientos de un dios que se manifiesta a los hombres para conducirlos a la destrucción o a la epifanía de una estirpe encomendada por los siglos al servilismo y al ritual de las costumbres. 

   Destaca el dibujo de Crumb esta vez, frente a otros trabajos como Realmente Patéticos o Chicas, chicas, chicas, por un mayor rigor realista en el detallismo hacia objetos, adornos y escenarios, evocando un preciosismo pictórico en sus primeras páginas que nos recuerda a los grabados antiguos de Guamán Poma de Ayala, de Tiepolo o del propio Durero. En la evolución del relato, con la aparición de Noé y Jacob, la visión pictórica de Crumb evoluciona a un mayor realismo, rozando en ocasiones el expresionismo que ha caracterizado durante tanto tiempo su inclinación underground. 

    La sensualidad de las mujeres contrasta con el hieratismo de los personajes masculinos, marcados por la senectud y un velludo rostro que los envejece prematuramente. Movidos por decisiones irracionales, por la culpabilidad y el arrastre de la violencia, Crumb logra que los hombres estén desprovistos de cualquier manifestación de sentimentalismo a través de esa búsqueda de la sobriedad en la proxémica. 

   Sin embargo, el rostro y la gestualidad de las mujeres se mueve por sentimientos pasionales, por la lascivia y por los celos, respondiendo a una tendencia marcada en sus ilustraciones de provocación y salacidad. Por otro lado, esta distinción no resta credibilidad a los motivos temáticos del sustrato judeocristiano cuando desde antaño la familia patriarcal organizó socialmente al grupo y consideró a Eva origen de los males que estigmatizan las desgracias humanas generación tras generación. 

    Como manifiesta el propio autor antes del desarrollo de la narración: “Si mi interpretación literal y visual del Génesis ofende a algunos lectores, lo que parece inevitable considerando que el texto es reverenciado por mucha gente, sólo puedo decir en mi defensa que me he aproximado a él como un trabajo meramente ilustrativo, sin intención de ridiculizar nada ni hacer bromas visuales. Dicho esto, sé que no puedo gustarle a todo el mundo”.

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